Simplemente, no tengo cómo describir tanta felicidad.
La verdad es que jamás me imaginé que sería tan feliz junto a ti. De hecho, hay minutos en que me arrepiento de que esto no haya pasado antes… pero bueno, quién sabe si sería lo mismo.
Sinceramente, creo que esto no pudo pasar en mejor momento. ¿Por qué?, porque aprendí muchas cosas cuando estuve sola, me di cuenta de mis errores y tuve tiempo para mí, sólo para mí. Sí, es sumamente necesario darse tiempo para uno mismo, así te reencuentras con quién eres realmente y te das cuenta de todo lo que has dejado de lado y que nunca debiste dejar.
Hay cosas que definitivamente no van a cambiar, esté sola o acompañada, pero siento que ese año de relativa soledad me enseñó muchísimo.
Creo que nuestras vidas no se cruzaron casualmente, que no fue al azar el que ambos estuviéramos presentes en la vida del otro, aunque fuera de manera intermitente, ni que aquel 21 de marzo cambiaría nuestro destino.
Adoro cada minuto junto a ti, porque a pesar de todas nuestras responsabilidades nos damos tiempo para nosotros y lo aprovechamos al máximo.
Te quiero, porque vives tu vida, me dejas vivir la mía… y vivimos la nuestra =)!


