Debo admitir que siempre creí que no podría estar sola, me aterra la soledad, quizás es a lo que más temo.
Ahora que recuerdo los errores que cometí por culpa de ese temor me doy cuenta que fui una tonta. No me explico mi incapacidad para terminar una relación dañina, que no me llevaría a ninguna parte, o ese conjunto de malas decisiones de las que ya no quiero hacer memoria. Todo, por no estar sola.
Bueno señores, les puedo contar que llevo un tiempo sola y aún no muero en el intento. Es más, ha sido un tiempo para enfocarme, analizar mis errores y darme cuenta qué es lo que realmente quiero y necesito.
No les voy a mentir, me encantaría tener a alguien a mi lado, con quien disfrutar los triunfos que he tenido y me apoye en los momentos en que mi motivación o ánimo puedan flaquear; pero esta vez quiero que sea diferente, sin atarantarme al tomar la decisión.
Si, soy una persona extremadamente impulsiva, pero creo que eso no tiene porqué ser malo, si se sabe llevar. Por lo mismo es que me he dado el tiempo de pensar qué es lo que quiero ahora y para dónde voy.
Por ahora seguiré “sola”, sí, porque no puedo desmerecer a mi familia y amigos, quienes siempre han estado ahí para apoyarme y levantarme si es necesario… esto una soledad relativa.
Señoritas, mi humilde consejo: No es necesario tener a un hombre al lado para lograr lo que quieres. Es más, es mejor tener claro lo que se quiere, antes de comenzar una relación, porque para que la cosa funcione, ambos deben estar bien y seguros del camino a seguir.

