A pesar de que siempre me fue bien, nunca fui la mujer más responsable y ordenada del mundo.
Bueno, eso era antes. No es precisamente que ahora sea la responsabilidad hecha persona, ni un ejemplo a seguir en el orden, pero puedo decir que claramente el hecho de hacer/estudiar lo que te gusta cambia mucho la forma de ver y hacer las cosas.
Debo admitir que los cambios me dan algo de miedo, que a veces se tiende a mantener la misma trayectoria de vida por el hecho de que es segura y conocida, sin embargo, los cambios no le hacen mal a nadie. Es más, te permiten ver más allá de lo que tienes a tu alrededor.
No, no es una guía motivacional o un manual para el cambio. Simplemente quiero plasmar lo que ha ocurrido en mi en los últimos meses.
Quizás quienes trabajen y estudien entenderán a lo que me refiero, sin afán de excluir a los demás. Sí, mi condición actual es puramente decisión propia, no lo menciono con intención de lamentar o atribuirme el papel de “pobrecita” porque sencillamente es una de las mejores decisiones que he tomado en la vida.
Porque el hecho de aguantar más de 10 horas al día funcionando a full no se obtiene de la nada, no se logra por arte de magia. El hecho hacer lo que te gusta influye positivamente en la forma en que afrontas el día a día. Obviamente uno se agota, a ratos tiene ganas de mandar todo a buena parte y dormir o simplemente descansar un rato. Sería mentirosa si dijera que no me dan ganas de detener el tiempo y tener un minuto para descansar, porque pasa a menudo, pero recordar las metas propuestas basta para sacar reservas de energía, de no sé dónde, para cumplir con las obligaciones.
Claro, hay menos tiempo para el ocio, incluso se sacrifican relaciones personales, pero tengo la certeza de que la gente que realmente me aprecia entiende aquello. Es más, el hecho de tener considerablemente menos tiempo, me ha hecho apreciar y disfrutar a “concho” cada momento, sí, ahora valoro cosas a las que antes no les prestaba importancia.
Quiero aprovechar de dar las gracias a todos los que han participado del proceso, porque no sería nada sin su apoyo incondicional y consejos. Yo sé que quienes me conocen saben el cambio que he tenido y los resultados están a la vista.
Estoy feliz, conforme con la decisión que tomé, y creo que eso es lo más importante.
